Los constructores pronostican la pérdida de 2.000 empleos en Eivissa por la crisis

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La patronal asegura que la caída de la actividad provocada por las dificultades para obtener una hipoteca han hecho parar algunas obras a la espera de que mejore la coyuntura financiera

Eivissa/ Alberto Ferrer.- El sector del ladrillo se ha colocado en los últimos tiempos como el segundo motor económico de las Pitiüses, sólo por detrás del turismo, pero el ciclo expansivo de los últimos años toca a su fin y en la patronal pronostican complicaciones a corto plazo. La primera tiene que ver con la caída de la actividad que se prevé en los próximos meses y que se saldará con un descenso de los empleos directos que el presidente de la Asociación de Constructores de la Pimeef, dice que «sería posible que afectara a entre 1.500 y 2.000 trabajadores». También tendrá consecuencias en actividades industriales que dependen indirectamente del ladrillo como electricistas o fontaneros.

La causa para esta nueva amenaza al sector es la falta de liquidez de los potenciales compradores, que se encuentran con muchos problemas «a la hora de conseguir una hipoteca». Roig dice que hay demanda para la nueva edificación y está convencido de que «se podrían vender» estos pisos, pero en muchos casos son los bancos los que frustran la compra porque se niegan a financiarla. Esta situación, de rebote, complica también las cosas para las constructoras y las promotoras, que, a su vez, encuentran más problemas para obtener nuevos créditos.

Joan Roig asegura que el reajuste de plantillas ya ha empezado de una manera progresiva. De hecho, «los contratos por obra y servicio no se renuevan una vez se termina una promoción», lo que explica los aumentos del paro en la construcción que se han venido registrando en los últimos meses. De todos modos, será después del próximo verano cuando se podrá calcular el alcance de lo que Roig no descarta que pueda ser una «fuerte recesión». «Ya se ha empezado a notar en Mallorca», dice el presidente de los constructores, «y a Eivissa tardará algunos meses más en llegar», pronostica.
Lo que ya está sucediendo es «la ralentización de las obras» e incluso el final anticipado de algunas, y es que los promotores optan por «levantar la estructura» y aparcan temporalmente el resto del trabajo por las escasas perspectivas de venta.

En el momento actual, los trabajadores eventuales del sector están «teniendo problemas para encontrar trabajo porque no lo hay». Este verano las plantillas fijas se recolocarán en las promociones que no se vean obligadas a parar por la temporada turística y «se darán vacaciones». Después de estos meses, también los empleados fijos de la construcción pueden empezar a ver peligrar su puesto de trabajo, porque las empresas han incrementado mucho sus plantillas estables durante esta última etapa de bonanza. Otra consecuencia será la emigración de buena parte de la gran cantidad «de trabajadores que han llegado en los últimos años para aprovechar el tirón del sector en Eivissa».

También se marcharán algunas de las constructoras que se han instalado en las islas. Roig estima, además, que puede llegar la hora del cierre para «algunas empresas pequeñas y empleados autónomos», que serán los que más problemas pueden encontrarse en un ciclo recesivo. De todos modos, viendo lo sucedido en Mallorca, donde «también han cerrado algunas grandes constructoras», las consecuencias de una crisis «son imprevisibles» para el gremio.

La patronal hace tiempo que venía pronosticando un reajuste del sector después del ciclo expansivo que ha vivido la construcción en los últimos años para redimensionarse a una situación de menor carga de trabajo. Lo que no se esperaba Roig «ni hace un mes y medio» era la situación de falta de liquidez, que acelera la suave ralentización que, en principio, se preveía.

Diario de Ibiza 05.04.08

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