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¿Cómo conseguir una rebaja en el precio del alquiler?

En los últimos años, el precio del alquiler se ha puesto por las nubes. Sobre todo en grandes ciudades, como por ejemplo Barcelona o Madrid. Muchas personas, incluidos los colectivos más jóvenes, tienen verdaderos problemas para acceder a una vivienda de alquiler. Y aquellos que ya la tenían han sufrido revisiones al alza que han dejado maltrecha su economía.

Si tu alquiler te parece demasiado alto, ya no puedes hacer frente a la renta o si has encontrado un piso con las mismas características que el que tienes pero con un precio más bajo, es hora de que negocies tu precio de alquiler. Te ofrecemos los argumentos clave para que consigas una reducción de lo que pagas mensualmente.

Pero, ¿por dónde empezar? Para tener éxito a la hora de renegociar a la baja el precio de una vivienda en alquiler, es preciso tener en cuenta una serie de puntos:

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  1. Estudia al detalle el contrato de alquiler

    Antes de decidirte a sentarte con el casero para pedir una rebaja del alquiler, es preciso conocer bien el contrato que has firmado. Hay que saber si permite negociar una rebaja del precio o no, y los derechos y obligaciones que tienes como inquilino.

  2. Conoce bien el precio de alquiler medio de la zona

    También es muy importante que conozcas el precio medio del alquiler de la zona donde está situada la vivienda y lo compares con la renta que estás pagando actualmente.

  3. Hazte valer como inquilino

    Hay que jugar la baza del buen inquilino y recordar al casero que siempre has pagado la mensualidad a tiempo, que cuidas muy bien el piso y lo conservas en buenas condiciones. Seguro que está de acuerdo contigo en que tener un buen inquilino es, en realidad, lo más importante.

  4. Conoce la demanda de la zona

    Hay zonas donde los pisos en alquiler no duran prácticamente nada en el mercado, mientras que en otras áreas cuesta más arrendar una vivienda. Si hay poca demanda en la zona donde resides, puedes usar este mismo argumento para pedir una rebaja, ya que al casero le podría costar más encontrar nuevos inquilinos.

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  6. Guárdate un as en la manga

    ¿Qué quiere decir esto? Pues que tienes que saber el precio de otros inmuebles de las mismas características en la misma comunidad o los edificios colindantes. Si es más bajo, se podrá comentar al arrendador la posibilidad de hacer una rebaja en consonancia a la diferencia de precios detectada.

  7. Sé flexible 

    Como inquilino también debes ser un poco flexible si realmente estás interesado en ese piso de alquiler. Si el casero no quiere bajar la renta mensual, le puedes proponer otras opciones, como que pague él parte del recibo de algunos suministros, o que ofrezca nuevos electrodomésticos más eficientes. Ha llegado la hora de negociar.

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