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Qué tener en cuenta para elegir piso para compartir (y acertar)

Compartir piso es una práctica de lo más habitual entre los más jóvenes. Suelen hacerlo aquellos que se desplazan a grandes ciudades para estudiar, pero también aquellos que necesitan reducir aquello que pagan por una vivienda. Y es que en grandes urbes como Barcelona, Madrid o Palma de Mallorca, alquilar o comprar una vivienda tiene un coste desproporcionado, si lo comparamos con el sueldo de muchas personas, especialmente de aquellos que hace poco que han entrado en el mercado laboral. Esto es, los jóvenes.

En cualquier caso, los meses de verano son ideales para buscar vivienda, especialmente antes de que llegue septiembre, cuando la gran mayoría de estudiantes ya se habrán instalado en sus residencias o pisos compartidos. En este momento del año, una vez terminado el curso, muchos pisos quedan vacíos y sus propietarios buscan tenerlos ocupados para el próximo curso. Pero, ¿qué hay que tener en cuenta antes de elegir piso para compartir? ¿Qué errores no te puedes permitir en tu búsqueda y en el momento de tomar la decisión? ¡Veamos!

Qué tener en cuenta para elegir piso para compartir (y acertar)

Negociar cómo se repartirá el pago de la habitación

Si vas a compartir piso, tendrás que participar en el pago de la cuota del alquiler, lógicamente. Esto significa que antes de llegar a un acuerdo, tendréis que haber repartido los gastos de manera proporcionada. En algunos pisos se divide la cuota por el número de inquilinos, pero en otros, especialmente si existe una desigualdad en el uso o en los metros cuadrados y espacio disponible, lo más lógico es que la cuota sea proporcionada.

Por ejemplo, si la persona que tiene la habitación más grande también cuenta con una terraza directa que usará de manera exclusiva, es lógico que aporte un mayor porcentaje de la cuota. Si es al revés, y uno de los inquilinos solo viene a dormir y tiene la habitación más pequeña, el importe que paga mes a mes podría ser más reducido.

Hacer un presupuesto personal adicional al pago de la cuota de alquiler

Es importante saber cuánto pagarás por el alquiler del piso, pero debes tener en cuenta que ese no será el único gasto que tendrás. Es decir, conviene tener claro cuánto deberás abonar por los suministros (agua, luz, gas…) para hacer la suma final y tenerla en cuenta para tu presupuesto final. Esta es una cuestión que no solemos tener en cuenta y que puede desembocar en sorpresas desagradables tras el primer mes de convivencia. 

Dividir las tareas del hogar antes de empezar a convivir

Vivir en un piso también significa hacer frente a una serie de responsabilidades. Una de las más importantes es la de las tareas del hogar. Mantener la vivienda limpia y ordenada es una parte muy importante de la convivencia: ya lo verás. Por tanto, es fundamental que repartáis esta responsabilidad antes de empezar a convivir. Podéis crear un calendario e ir ajustando las tareas, de modo que sean proporcionadas para cada uno de los inquilinos.

Qué tener en cuenta para elegir piso para compartir (y acertar)

Hacer presupuesto grupal: decidir cómo se repartirán los gastos, quién paga, cómo se paga, etc.

Imagina que una de las personas que convive contigo es muy friolera y mantenga conectada durante buena parte del día, en los meses de más frío, una estufa eléctrica. Si el resto de las personas no usan ningún electrodoméstico de este tipo, no resultaría muy justo que el resto tuvieran que abonar el elevado importe de las facturas de la luz. Y así con todos los gastos.

Es interesante que negociéis cómo quedará el presupuesto grupal: si todos pagaréis lo mismo con la factura del agua (o si el que se ducha todos los días en el gimnasio no comparte cuota), si habrá un fondo común para los alimentos (o si el que come todos los días fuera no lo comparte) o de qué manera dividiréis la factura de internet.

Hacer unas normas básicas de convivencia en un piso para compartir

En alguno de estos puntos te hemos hablado de convivencia, pero hay que hacer unas normas básicas específicas, que contribuyan al bienestar y la paz de todos los integrantes del piso para compartir. De lo contrario, es muy probable que pronto aparezcan los conflictos. Hay que decidir si deben respetarse unas horas concretas de silencio (para que se pueda trabajar o estudiar). Si se pueden llevar amigos a casa, organizar cenas, fiestas o reuniones.

Hay que decidir quién se encarga de la limpieza, de cocinar o de poner lavadoras, así como tener en cuenta cualquier otra cuestión que afecte a la vida de los inquilinos. Como poner la música alta, respetar las siestas o compartimentar la despensa de cada uno de los miembros. También hay que decidir si se puede tener perro o gato. Todo dependerá de si hemos decidido que sea individual o compartida. 

Como ves, en un piso para compartir hay que tener en cuenta muchas cosas. Pero, especialmente, ser comunicativo y decidir en comunidad. Entenderse y respetarse es clave para el éxito de la convivencia. ¡Ánimo!

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