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Diez consejos de oro para compartir piso y no fallar en el intento

Compartir vivienda no es fácil. Convivir es un arte al que muchos se enfrentan, aunque no todos consiguen bordar. De hecho, lo primero que debes tener claro antes de tomar la decisión de compartir piso es que surgirán conflictos. En tus manos está – y en las de las personas con las que convivas, por supuesto – hacer que estos pequeños obstáculos no se convierten en grandes problemas que terminen por tirar por la borda vuestro proyecto de convivencia.

Encontrar una vivienda idónea tampoco es sencillo, así que tratar de hacer llevadera la convivencia es fundamental para mantener la casa que con tanto esfuerzo hemos encontrado y preservar nuestra salud mental y emocional. ¿Fórmula mágica? ¡Ninguna! Eso sí, lo que hoy te damos son diez consejos prácticos para que compartir vivienda sea una oportunidad para disfrutar y compartir, en lugar de un engorroso trámite. ¿Vamos allá?

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1. Asúmelo: algún choque habrá

Estáis a punto de empezar a convivir personas distintas, con diferentes procedencias, opiniones, costumbres y puntos de vista. Es normal que a lo largo de los días surja algún roce, seguramente motivado por cuestiones banales, como por ejemplo: una colada sin tender, unos platos sin fregar o un yogur de menos. Es importante tener en cuenta que algo sucederá para no salir pitando en el primer conflicto. Keep calm en ese sentido.

2. Estableced unas normas claras

Hay que sentarse al principio con todas las personas que vayan a convivir. Entre todos tendréis que establecer unas normas claras de convivencia, en las que se concreten horarios, así como acuerdos respecto a pagos, limpieza, cocina y demás cuestiones vinculadas a la convivencia práctica. Aunque no te lo parezca, cualquier traspiés en este sentido puede desencadenar una tormenta.

3. Respeta los horarios con lógica

Es lógico que no puedes ensayar con tu guitarra eléctrica a las doce de la noche. Como es lógico que no hay que ponerse a arrastrar muebles a las seis de la mañana. La lógica debe imperar para una buena convivencia. Aun así, dejad claros cuáles son vuestras necesidades en términos de horarios en la reunión inicial para no perturbar el descanso de nadie en la casa. Todas son reglas de oro, pero esta más.

4. No guardes para mañana la amabilidad que puedas regalar hoy

Levantarse y no dar los buenos días. Puede que te parezca extraño, pero pasa más a menudo de lo que piensas. ¿Qué tal si todos nos entregamos un poco a la convivencia? En realidad basta con ser amable, saludar y practicar la cortesía. Ya sabes lo que dice la canción de Drexler: ‘Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da’. Si quieres que te traten bien, deja que los demás prueben de tu infalible medicina. ¡Y a sonreír!

5. El silencio como mantra

La mayor parte de personas que comparten piso son estudiantes y, por tanto, necesitan dedicar ciertas horas del día al estudio o el trabajo autónomo en casa. Ahora que estamos en la era de las videollamadas full time, el silencio es más necesario que nunca. Olvídate de poner tu música favorita a todo trapo, a no ser que los demás estén encantados con ella o estés solo en casa. Recuerda que el silencio, cuando se trata de convivir, es el mejor aliado.

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6. Aprende y deja que los demás te enseñen

A menudo convivir también significa encontrarse con personas de distintas procedencias y culturas. Si este es tu caso, te recomendamos informarte acerca de las costumbres de tus compañeros, lo que sin duda es básico para el respeto. Además, tienes ante ti una oportunidad preciosa para aprender mucho sobre vivencias, idiomas e incluso gastronomía. No desaproveches el momento.

7. Que los auriculares sean tus aliados

Hemos hablado de silencio, pero muchas veces será inevitable que se produzcan ruidos: las personas tienen que vivir. Habrá momentos en los que escucharás ruido de cacerolas, la radio, la ducha o bien las prácticas de piano. En este caso, lo más recomendable es contar con unos auriculares que te ayuden a aislarte de los sonidos molestos, especialmente si necesitas estar concentrado para estudiar o trabajar.

8. Practica la asertividad (sin miedo)

Ojo, que la asertividad es importantísima. Tú también mereces ser respetado y comprendido. Decir lo que piensas y hacerlo con atino y respeto es muy importante para no ver vulnerada tu intimidad y necesidades vitales. Si hay algo que te molesta o que no toleras, dilo. No dejes pasar el tiempo, puesto que si no lo dices alto y claro, tus compañeros y compañeras seguirán haciendo como si nada pasara.

9. Limpia aquello que ensucies

En las casas suelen producirse desaguisados varios: que se vierta la leche del desayuno, que se nos rompa un huevo o que en el baño queden algunos pelos. No pasa nada. Lo único que tenemos que hacer es remediarlo y tener claro que después de nosotros, alguien tendrá que usar la cocina o el baño y que no es agradable encontrarse con la suciedad de otro. Limpia al momento y olvídate de ello.

10. Pide permiso y perdón (es gratis)

Un día querrás celebrar una cena con tus amigos. Pide permiso. Habrá una tarde que querrás dedicar a sofá y palomitas. Pedir permiso no te cuesta nada y los demás verán en ti un gesto amable, que querrán imitar cuando ellos también quieran festejar algo. Por otro lado, si has metido la pata hasta el fondo, no te preocupes, hay una palabra mágica: lo siento. Pedir perdón a tiempo puede ayudaros a resolver rápidamente cualquier problema o malentendido. Y vuestra convivencia seguirá adelante. ¡Ánimo con ello!

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